Si nuestras carencias plantean el problema de la insuficiencia, nuestros dones plantean el reto de la responsabilidad.
Podemos escapar no solo de nuestro lado oscuro, sino también de nuestro lado brillante, o de todo aquello que amenaza con hacernos sobresalir o estar solos. El mayor crimen que cometemos contra nosotros mismos no es que podamos negar y rechazar nuestros errores, sino que neguemos y rechacemos nuestros talentos porque nos asustan.
Podemos escapar no solo de nuestro lado oscuro, sino también de nuestro lado brillante, o de todo aquello que amenaza con hacernos sobresalir o estar solos. El mayor crimen que cometemos contra nosotros mismos no es que podamos negar y rechazar nuestros errores, sino que neguemos y rechacemos nuestros talentos porque nos asustan.
Nathaniel Branden.